lunes, 15 de abril de 2013

Nebulosas

De repente abrí los ojos y me encontraba mirando al cielo. Un cielo, cubierto parcialmente de nubes con forma de pequeños pedazos de algodón que simulaban flotar en el gran mar azul infinito. Con la mente en blanco disfrutando de aquel bello paisaje, caí a la realidad. Mi realidad. Una triste y con un camino lleno de pozos y piedras por superar. Repleto de pruebas y juegos de incógnito. Sin tener conciencia de lo que hacía me metí en un camino de puras subidas y bajadas, sin nada a los costados. Sin nadie a quien pedir ayuda.
En ésta estoy sola, como siempre estuve. Pero esta vez, voy a salir. Sola o con ayuda de alguien. Pero prometo salir.

Me cansé de mí misma. Me convertí en una experta fingiendo sonrisas y estar de buen humor y ánimo, cuando estaba destruida por dentro. Hasta el más mínimo detalle me cansa por dentro, me asfixia estar así. Me destruye por dentro no poder abrazar a alguien y llorar, descargar malas energías, y que otros me pasen sus buenas vibras. Necesito un hombro. Necesito un amigo. Amigos tengo, no estoy sola en el mundo. Tengo amigos, pero ninguno está dispuesto a ayudarme y escuchar mis locuras. Simplemente me escuchan y se alejan. No entienden, y no aguanto mas. No me aguanto más. Estoy cansada de llorar en soledad.

A la hora de dormir es el momento en que mi cabeza se pone a laburar y me hace viajar por lugares inhóspitos de mi mente. He encontrado pensamientos y recuerdos que no sabía que estaban allí. Momentos tristes, que marcaron mi vida. Pusieron un punto y a parte, y acá estoy.


Pero estoy bien. No me siento sola, pero quisiera que alguien me entienda por un momento.

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