viernes, 5 de abril de 2013

Crisis.

No sé como salir a flote de esto. Por momentos la tristeza se apodera de mí, y me bloquea la mente. Se me traba la cabeza y no dejo de pensar. Pienso, pienso y pienso. A ninguna solución llego. Me dejo llevar por mis pensamientos, no voy a ningún lado. Mi corazón late por el simple hecho de mantener vivo mi cuerpo, porque mi cerebro ya está muerto. La sección de mis sentimientos ya no está vigente.

Mi corazón y mis sentimientos vencieron. Mi alma me dejó sola. Al igual que el resto del mundo. Mis amigas ya no saben que hacer conmigo. Mis amigos no saben que decirme. Él no me dice nada. Nadie me dice nada. Y solamente los fantasmas del pasado me aconsejan sobre como dejar este mundo de la manera más dolorosa posible.

Estamos unidos por el conocido hilo rojo del mito japonés. Sé que tarde o temprano nos vamos a juntar. Nos vamos a encontrar, y vamos a ser felices. Pero no es así. Ese hilo se cortó. Lo corté. No puedo dejar de pensar en él porque lo amo y no quiero ni tengo que amarlo. Pero igual lo hago. Igual lo amo. Nada me puede hacer concentrarme en otras cosas. Hace dos semanas que tengo trabajos prácticos de la facultad para hacer, y sin embargo me pongo a escribir y en los márgenes de las cuadernolas y fotocopias, está su nombre. En mi fondo de pantalla del celular, está su foto. Tendría que cambiarla. Pero sé que si la cambio, no la voy a eliminar y la voy a seguir mirando.
No puedo dejar de pensar en él. Y él no me registra ni como molestia.



Qué hago?

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