Tan sólo quería saber lo que se sentía ser grande. Ver las cosas de otra manera, ser más liberal, confiar en alguien sólo por instinto. Quería que la gente me mirara y dijera "Qué chica tan adulta!", pero no fué así. Ese conjunto de pensamientos internos fue lo que me llevó a no saber lo que hacía y dejar que otro me controle y elija lo que él quería para mi vida.
Fueron solo momentos de sufrimiento constante, y es la primera vez que me animo a contarlo. Quizás crean que es de cobarde no contar las cosas, pero viviendo en un pueblo donde todos saben todo de todos, no es fácil enfrentar el mundo después de haber vivido una experiencia tan horrible y degradante para la mujer como la que pasé yo.
En ningún momento tuve la intención de contarlo para dar lástima, sin embargo muchos que escucharon mi historia, sintieron pena por mí. Pero yo no siento lástima por mi misma, yo sólo siento que fui valiente pero no a su debido tiempo, quizás era un poco tarde, quizás no, pero lo fui, y eso para mí es más importante que lo que cualquiera pueda decir.
Sufrí abuso psicológico durante mucho tiempo. La persona que más amaba era quién me obligaba a dejar todo y estar con él, me obligaba a hacer cosas que yo no sentía, y tan sólo me decía "Demostrame que me amas".
Después de un tiempo, logré descubrir que era engañada, que él me estaba siendo infiel y su amante era una gran amiga mía. Quiénes lo apoyaban en lo que hacía eran personas que convivían conmigo a diario y compartían muchas cosas.
Quedé helada en ese momento. No sabía qué hacer, si llamarlo y decirle o quedarme callada como siempre hice.
Me quedé callada.
No dejé que nadie me diga que hacer, qué pensar o qué decir. Y así termine.
No hay comentarios:
Publicar un comentario