No es que no me siento bien conmigo misma, porque no tengo problemas con mi cuerpo. Sino, que todos mis nervios y locuras se canalizan en la comida. Si estoy nerviosa, no como. Si estoy triste, como demasiado. Si estoy feliz, no como. Si lloro, como. Si río, no como. Si sufro por amor, como. Si estoy bien de amores, no como. Mi bipolaridad con la comida es manejada por mis sentimientos.
Para muchas personas esto está al revés. Generalmente la mayoría de las personas no comen cuando estan tristes, en cambio yo, necesito canalizar toda la tristeza en la comida. Chocolates, papas fritas, caramelos, galletitas, tortas, facturas, chipa, y demás porquerías que para lo único que ingresan en mi organismo es para traer kcals y hacerme engordar.
Hace unas semanas vengo comiendo bien. Vengo manejando la comida respecto del hambre que tenga, sin darle importancia a los sentimientos. Pero el sábado a la noche tuve un desnivel emocional, y ya perdí el control sobre la comida que ingiero.
Por el momento no es que no como hace dos días. Sí. He comido. Pero me hubiera gustado haber comido un poco más. Para no estar famélica del hambre.
A pesar de que hace mucho tiempo vengo así, aprendí a controlarme frente a ciertas situaciones, pero cuando se habla del amor, y específicamente de él, todo se me va de las manos.
No siento dolor. Cuando tengo hambre, sólo siento un cosquilleo en el estómago, y ese cosquilleo en otra persona sería estar famélico de hambre con dolor de panza y la misma haciendo crujidos. No quiero estar así. No me gusta estar así.
Intente cambiar, y no puedo. Pero tengo la firme convicción de que mientras me pueda controlar, voy a estar bien, y no voy a caer ante las garras de la bulimia y anorexia. Nunca más. Nunca más.
Tengan bien en claro que podré estar a favor de adelgazar, tendré dietas raras y demás cosas que me hacen parecer bulémica/anoréxica, pero no lo soy. No estoy enferma. Ni lo voy a estar jamás. Me sé controlar. Por el momento.
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