viernes, 19 de octubre de 2012
Incoherencias...
Honestamente odio empezar cada post con una pregunta. Si vieran mi lista de borradores, todas son preguntas. No es que me quiera hacer la filósofa porque tengo menos filosofía que una chapa... Pero, cuando estoy realmente "enamorada" o cuando siento que tengo la cabeza en cualquier lado, voy volando de nube en nube creando momentos e imaginando situaciones que quisiera que fueran realidad, y al final del día no sé si son realidades o sueños que anhelo cumplir.
Escuchando el cuarteto de nos, en el colegio, colgada en mi mundo... No puedo dejar de pensar en él. No puedo sacarmelo un ratito de la cabeza. Lo cuál me da indicios de que me estoy enganchando. Me estoy enamorando.
Quizás piensen que enamorarse es una palabra muy fuerte, pero quienes me conocen realmente saben que soy una persona que se maneja muchísimo con los sentimientos, lo cuál no siempre es muy bueno, porque la mayoría de las veces que me enamoré fuí yo la que terminó llorando desconsoladamente. Porque todavía creo en los cuentos de hadas, sigo pensando que los principes son azules y vienen a buscarnos en corceles blancos... Porque todavía creo que hay gente con sentimientos en este mundo.
Pensando que quizás quedan todavía hombres fieles, honestos, tiernos, dulces... Y lo sé. Tengo una firme convicción de que en el mundo hay alguien para mi. Estoy convencida de que mi otra "mitad" está en alguna parte de este mundo, dando vueltas, esperando que le llegue su otra mitad. Pero mientras tanto, me tengo que quedar cruzada de brazos? O me puedo seguir equivocando? A veces el miedo nos hace cometer errores, y yo cada vez que me dibujan una casita, me armo un castillo con dragones y todo un paraíso... Lo cuál termina perjudicandome. Porque cuando la otra persona se da cuenta, me destruye la ilusión mostrandome el dibujo de la casita. Y así es como termino siempre llorando, y lamentando ser tan enamoradiza e ilusa.
Hace unos meses me estoy inventando a mi misma, me voy creando y descubriendo partes de mi que no conocía... (Te miro fijo y me sonreís, no quiero un día lejos de tí... Mi chance es hoy. Miro tus ojos y me veo ahí, aprovechando cada ocasión, mi chance es hoy...) Entendí que la vida no la podés dedicar plenamente a una persona, y mucho menos cuando esa persona no te la dedica a vos. Pero... Soy una mina diferente a muchas. Soy una de esas que no necesitas pedirle que te de un abrazo porque todo el tiempo abraza a la gente, porque me encanta. Me encanta abrazar a quienes realmente quiero. Me encanta demostrar lo que siento. Quizás no con todos, sólo con los más cercanos. Pero me encanta abrazar a la gente.
No nos desviemos.
Desde que me dí cuenta que estando "soltera" puedo ser quien realmente soy sin adaptarme a lo que a los demás les afecte, tengo una sensación de tranquilidad. Estoy más relajada, sonrío más a menudo. No me hago problema por las cosas, y busco las soluciones más eficaces en el más corto tiempo.
Pero cuando menos lo imaginé, me volví a enamorar.
Volví a sentir mariposas en el estómago. Volví a caminar mirando hacia el piso, imaginando sus pies caminando a la par de los mios. Volví a buscarlo entre la gente cada vez que frecuentaba un lugar al cuál podía llegar a ir. Mi corazón sinceramente está feliz. Mi corazón late más fuerte cada vez que lo veo. Aunque parezca increíble, les voy a contar una anécdota que me encanta. Con mis amigas estabamos en los bailes de promoción (Defe) y a penas entramos, senti una puntada en la boca del estómago. Me sentía muy nerviosa, porque sabía que iba a verlo, o que al menos iba a cruzarlo. Y así fué, en el único momento en el que no pensaba en él, giré y ahí estaba, mirandome con sus ojitos hermosos, y con esa cara de nene tan tierna que tiene. Intercambiamos miradas, e impulsivamente me dejé llevar, me acerqué corriendo y lo abracé. Hacía dos años que no lo abrazaba, que no sentía su calor. Habrán sido solamente segundos, pero para mí fué una eternidad. Fué un momento tan lindo que nunca se va a borrar de mi mente. Nunca voy a olvidarme de su carita mirandome entre la multitud. Nunca. Y así fué como volví a sentirme plenamente enamorada. Y de él. De su mirada, de su forma de caminar, la manera en que me habla, sus mimos, sus palabras... Me enamoré. Y estoy tan feliz de estar así, de sentirme tan tranquila... Me encanta.
Por ahí no creo que sea lo mejor enamorarme ahora, porque es justo el momento en que los dos estamos en etapas de cambios, donde afrontamos nuevos desafíos, y donde todo cambia, queramos o no todo cambia.
Quizás este sea el momento en el que tengamos que estar juntos. Y estoy dispuesta a jugarmela, pero si uno está all in y el otro no quiere jugarse, no podemos obligarlo...
Tiempo al tiempo. Dulce de leche a la tostada.
Idiotizada por el amor.
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