No es 21, pero es un lindo momento para escribirles. Hace unos meses no actualizaba mi blog. No sentía la inspiración para hacerlo. Pasé por unos momentos de mucho cambio en mi vida. Siento que de un momento para otro, mi vida cambió un 100%.
Este cambio era necesario, quizás no tan bruscamente ni tan violentamente como terminó siendo, pero era necesario.
Estiré mi voluntad y mis fuerzas hasta donde pude. Tiré de la soga hasta donde pude. Y hasta ahí llegué. Cuando abrí los ojos y miré para adelante, ví que todavía me queda una oportunidad de hacer mi vida, y de hacerla de la manera que realmente quiero, con quienes realmente quiero.
Muchos pensaran que es algo egoísta, pero desde que volví a estar soltera, descubrí un nuevo mundo. Me descubro a mi misma día a día. Mucha gente salió de mi vida, otra gente entró, y alguien reapareció.
Alguien. Ese alguien que me hizo sentir otra vez las maripositas en la panza. Una sensación de felicidad, una caja llena de sonrisas. Reapareció. Volvió. Y no quiero que se vaya.
Estamos en Septiembre, un mes lleno de lindos momentos, únicos e irrepetibles.
Por diferentes motivos no festejamos la primera cuando se debía, y la vamos a estar festejando pasado mañana. No se hacen una idea de la ansiedad que tengo de vivir ese momento, por un lado... Y por otro quisiera volver el tiempo atrás, y disfrutar muchísimo más los anteriores, para que cuando llegue... Por fin... De una vez por todas... Disfrutar mi última primavera como estudiante de secundaria. Siempre pensé en este momento. Siempre me hice esa fantasía en mi cabeza, imaginandome el momento en el que yo esté quemando el muñeco.
Helado de chocolate italia y dulce de leche granizado.
-Dejé de escribir y volví un primero de octubre, ya pasada la quema-
Confieso que nunca pensé pasarla tan bien en la quema. Está bien. Admito que tuve algunos declives. Lloré de tristeza, de felicidad, lloré por todo. Miré a mis compañeros y sentía que estaba en la gloria, acompañada por los mejores. Entrar corriendo con una antorcha en la mano, por un camino armado de chicos que te dan fuerzas, te gritan, gente que te saluda, que se acerca para alentarte! Entrar corriendo de la mano de tu amiga, con la que compartiste cada lágrima, cada sonrisa, cada momento... Con esa amiga que no te deja ni a sol ni a sombra. Esa incondicional que aunque se esté cayendo el mundo está ahí al lado tuyo sin que nada importe. Esa amiga que es la mejor, y la única. La única que te banco en tus peores y mejores momentos. Salta. Mi salta.
Ver a tus compañeros, todos juntos. Todos juntos y abrazados. Llorar y abrazarse porque es el fin de todo. Es el fin de una etapa que no se va a repetir y que nunca va a haber una parecida. Se nos va la adolescencia, se nos van los amigos que toda la vida tuvimos. Se nos van esos amores de secundaria que veíamos en los recreos... Esos recreos interminables en los que compartis 10 minutos de los mejores chusmeando, mirando chicos, recordando... Se nos va esa etapa en la que todo parece difícil, todo genera problemas, todo es lindo, todo es felicidad, todo es alegría... Es un momento de cambios, donde cada uno empieza a poner los adoquines en su camino y comienza una nueva ruta hacia el final. Algunos permanecerán juntos, y otros nuevas amistades encontrarán. Yo si es que de algo estoy muy segura, es que a mis amigas por nada las voy a cambiar. Nadie va a reemplazar a estas tres locas que hicieron de mi vida la mejor.
En fin, quería contarles eso. Viví el mejor 28 de septiembre de mi vida, junto a mis compañeros: Aye, Viqui, Juli, Eli, Ro, Tami, Cami, Ana, Anny, Flor C, Flor M, Dahm, Euge, Yanina, Esperanza, Chechu, Pablo, Ale, Fercho, Jochi, Herni, Valen, Rama, Carlita... Los quiero hasta el infinito y más allá!! Tienen un lugar muy privilegiado en mi corazón. Son personas que con sólo ver el azul, rojo y amarillo juntos, van a venirse cada una de sus caras a mi mente.
Amo al pendejo.
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